Errores comunes al cambiar de ventana.

Errores comunes al cambiar de ventanas y sus soluciones

Aunque la vida útil de las ventanas es muy prolongada, entre 25 y 50 años dependiendo de la calidad y el material, no son infalibles. Ya sea por el paso del tiempo, por una reforma o por un deterioro inesperado, tarde o temprano llega el momento de cambiarlas.

Ahora bien, muchas veces no se tienen en cuenta todos los factores que permiten sacarle todo el rendimiento a las ventanas. Esto da lugar a que se realicen instalaciones ineficientes o defectuosas ya que no se hacen debidamente. Para no empezar la casa por el tejado es primordial que el fabricante de las ventanas sea de calidad. Por otro lado, vamos a hablar sobre los errores más comunes al cambiar las ventanas, así como de las soluciones que existen al respecto, a destacar:

  • No tener en cuenta el tipo de vidrio más adecuado para la ventana.
  • Ignorar la importancia de la eficiencia energética.
  • Elegir un diseño que desentona con la estética del hogar.
  • Descuidar la calidad del marco de la ventana.
  • Subestimar la importancia de una instalación profesional.
  • No preparar la instalación adecuadamente. No realizar un mantenimiento adecuado a largo plazo.

No considerar el tipo de vidrio adecuado

Actualmente existen muchos tipos de vidrios según el las necesidades que se tengan para la ventana. Lo habitual, no obstante, es instalar vidrios genéricos que no permiten sacarle todo el rendimiento que podríamos a un espacio. Para evitar este error tan extendido, lo más importante es tener en cuenta tres factores:

  • En primer lugar, la orientación de la ventana, que varía en función del punto cardinal al que apunta.
  • En segundo lugar, el clima de la región en la que se ubica la propiedad.
  • Por último, la contaminación acústica presente en la zona.

En base a estas variables habrá que escoger un vidrio que nos proteja del sol directo, o uno que aísle de temperaturas extremas y ruidos. Para el primero lo mejor son los vidrios con protección solar o los vidrios con vinilado espejo. Para los segundos, un doble o triple acristalamiento es la mejor opción ya que protege tanto del calor y el frío como del exceso de decibelios en la calle.

Ignorar la importancia de la eficiencia energética

Otro factor muy relevante es la eficiencia energética. Esta nos ayuda a ahorrar energía y reducir el consumo, lo cual, no solo es bueno para el planeta, sino que además se nota en las facturas a final de mes. A medio plazo, el ahorro y el bienestar que generan rentabilizan las ventanas con creces, haciendo que esta elección sea una de las más importantes.

A la hora de elegir una ventana adecuada, lo mejor es que revises el etiquetado para garantizar que posee la certificación de eficiencia energética EEV óptima. En este sentido, y como es habitual para cualquier etiqueta de este tipo, la mejor que puedes instalar es la de tipo A.

No obstante, se trata también de las ventanas más costosas. Si prefieres un ahorro en el momento de la compra, existen opciones que van desde la letra B hasta la letra G en orden alfabético. La certificación B es más barata que la A, pero menos eficiente. Y así hasta llegar a la letra G, que es completamente ineficiente, resultando incluso en un mayor coste de aclimatación para el hogar si se tiene instalada.

Sea como fuere, como comentábamos, siempre es más rentable a medio plazo instalar una ventana con EEV A ya que el ahorro en suministros energéticos del hogar terminará por ser mayor que el propio coste de la ventana.

Elegir el diseño erróneo para la estética del hogar

Cuando se trata de fincas con comunidades de propietarios, suelen existir unas directrices en cuanto a lo que se puede instalar y lo que no en base a la estética de la fachada. Esto ayuda a que los pisos tengan una coherencia de estilo entre sí ya que es obligatorio elegir entre una selección limitada de opciones.

No obstante, incluso si se siguen las directrices de la comunidad, esto no supone que la ventana vaya a quedar bien con la casa en su cara interior. Pero no todo esta perdido ya que las normativas siempre hablan de la cara exterior de la ventana. En este sentido, la cara interior se puede personalizar al gusto. Así pues, cuando instales una nueva ventana y quieras que quede bien con el interior de tu casa, opta con ventanas con diferentes acabados en cada cara.

En cuanto a las viviendas que van por libre, debes valorar qué estilo tiene tu propiedad y ajustarte a él lo máximo posible para que sea armonioso, tanto por fuera como por dentro. De este modo generarás un impacto positivo en la apariencia de tu hogar.

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Descuidar la calidad del marco de la ventana

Lo barato sale caro, y ese es precisamente uno de los puntos más importantes a la hora de escoger una buena ventana: la calidad de los marcos. Ten en cuenta que según la calidad que elijas podrías multiplicar hasta por cinco la vida útil de una buena ventana. Las ventanas de PVC se adaptan a cualquier espacio y son muy populares en la actualidad.

De media, un marco de calidad estándar dura unos 25 años en buenas condiciones. Sin embargo, conforme abaratamos la materia prima, se puede reducir su vida útil hasta los 15 años. Por el contrario, los marcos de alta calidad duran de media hasta los 50 años y las opciones más exigentes pueden durar hasta los 75 años. Ten esto en cuenta a la hora de elegir una buena ventana ya que de este modo ahorrarás mucho dinero a largo plazo en tener que reemplazar las ventanas.

A modo de resumen, la durabilidad media de los materias para ventanas es:

Material de base Durabilidad mínima Durabilidad media Durabilidad máxima
Aluminio 10 años 15 años 25 años
Madera 15 años 25 años 30 años
PVC 25 años 50 años 75 años

Subestimar la importancia de una instalación profesional

Si no se tienen conocimientos profesionales, es mejor no aventurarse con la instalación de las ventanas. Incluso muchos técnicos, sobre todo los de los seguros, que realizan reparaciones generales, tienden a cometer errores que hacen que la instalación sea deficiente.

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Por ese motivo, es mejor que cuentes con la ayuda de un buen profesional en cualquier caso. Los DIY pueden salir muy mal y muy caros. Además, es mejor que te informes bien y que busques reseñas sobre el profesional al que quieres contratar para garantizar que la instalación se hará en condiciones.
Además, antes de contratar verifica con el instalador que existe garantía y que no te cobrará por sus servicios si la instalación no se ha hecho correctamente.

No prepararse para posibles desafíos de instalación

Incluso si la instalación la realiza un profesional, hay que preparar todo adecuadamente. En primer lugar, hay que analizar bien las necesidades de la instalación. Esto incluye factores como la integridad estructural de la vivienda, los materiales que se van a usar, así como el tiempo que tomará. En segundo lugar, hay que despejar bien el lugar en el que se va a trabajar. Por último, hay que hacer las cosas sin prisas y revisando que todo se ha hecho correctamente.

De este modo, podrás evitar problemas que podrían complicar la instalación y encarecer todo el proceso de poner ventanas nuevas.

Olvidar considerar el mantenimiento a largo plazo

Por último, no hay que olvidarse del mantenimiento de las ventanas. Antes de instalarlas, consulta con el profesional que ventanas son las más adecuadas en este sentido y, una vez instaladas, infórmate sobre qué directrices hay que seguir para mantener las ventanas en el mejor estado posible. Ten en cuenta que un buen mantenimiento es la clave para hacer que una ventana pase de durar 50 años a durar 75.
En general, las pautas son sencillas:

  • Hay que mantener los carriles de la ventana, si los tiene, siempre despejados y libres de polvo.
  • Debes limpiar las ventanas al menos una vez al mes para que no se acumule un exceso de tierra y polvo que podría agrietar gomas o penetrar entre las juntas de los materiales.
  • Al menos cada 6 meses debes lubricar los mecanismos de la ventana, como cierres, pinzas y otros elementos mecánicos.
  • Si la ventana está conectada a la electricidad, al menos una vez al año debes realizar una revisión de su estado.

Sea como fuere, la mejor forma de evitar errores al cambiar las ventanas es contar con ayuda profesional desde el principio. Por eso, en PrecioCerramientos te ponemos en contacto con los instaladores que gozan de mayor confianza y prestigio en tu localidad. Solo tienes que contarnos qué necesitas y en cuestión de horas recibirás varios presupuestos entre los que podrás elegir sin compromiso. Así de fácil.